LnRiLWZpZWxkcy1hbmQtdGV4dFtkYXRhLXRvb2xzZXQtYmxvY2tzLWZpZWxkcy1hbmQtdGV4dD0iMzU1MDRkNGI5MGU0YTQ1ODQ4MmI0MGNlMzNmMTlmNTkiXSB7IGZvbnQtc2l6ZTogMTJweDtwYWRkaW5nOiAxMnB4O2JvcmRlcjogMnB4IHNvbGlkIHJnYmEoIDAsIDExMywgMTkyLCAxICk7Ym9yZGVyLXJhZGl1czogNXB4OyB9IC50Yi1maWVsZHMtYW5kLXRleHRbZGF0YS10b29sc2V0LWJsb2Nrcy1maWVsZHMtYW5kLXRleHQ9IjM1NTA0ZDRiOTBlNGE0NTg0ODJiNDBjZTMzZjE5ZjU5Il0gcCB7IGZvbnQtc2l6ZTogMTJweDsgfSAudGItZmllbGRzLWFuZC10ZXh0W2RhdGEtdG9vbHNldC1ibG9ja3MtZmllbGRzLWFuZC10ZXh0PSJmMGQ5ZmRkOGQzNGE0MWE3M2ZiMjhjNGE4NzMzYjc3NSJdIHsgYmFja2dyb3VuZC1jb2xvcjogcmdiYSggMCwgMTEzLCAxOTIsIDEgKTttYXJnaW4tYm90dG9tOiAxMnB4O3BhZGRpbmc6IDEwcHggNnB4IDFweCA2cHg7Ym9yZGVyLXJhZGl1czogMDsgfSAudGItZmllbGRzLWFuZC10ZXh0W2RhdGEtdG9vbHNldC1ibG9ja3MtZmllbGRzLWFuZC10ZXh0PSJjZTFjYmE1NzQ5M2QxNmRiMjFhZDAyMjMxZGIxMGQyOSJdIHsgZm9udC1zdHlsZTogaXRhbGljOyB9IC50Yi1maWVsZHMtYW5kLXRleHRbZGF0YS10b29sc2V0LWJsb2Nrcy1maWVsZHMtYW5kLXRleHQ9ImNlMWNiYTU3NDkzZDE2ZGIyMWFkMDIyMzFkYjEwZDI5Il0gcCB7IGZvbnQtc3R5bGU6IGl0YWxpYzsgfSA=
Charlène Duchanois1, Cédric Laurent2, Kévin Duarte3, François Javaudin4, Philippe Pes4,5, Agnès Ricard-Hibon6, Thomas Bizouard7, Nicolas Bounaud8, Olivier Morel9, Tahar Chouihed1,3, en representación de AIE Group Investigators
Objetivo.
Describir la evolución temporal en la atención obstétrica prehospitalaria a los partos extrahospitalarios no planificados (PENP), evaluar el cumplimiento de las guías clínicas e identificar áreas de mejora en la formación y en la organización asistencial.
Métodos.
Se realizó un análisis retrospectivo de datos recogidos de forma prospectiva en el registro francés de PENP. Se incluyeron 3.473 partos atendidos entre octubre de 2011 y junio de 2024 por 79 servicios de emergencias médicas. Se analizaron tendencias temporales en las características maternas, las modalidades del parto, la atención obstétrica y neonatal prehospitalaria, así como los principales tiempos asistenciales.
Resultados.
Se observaron incrementos significativos en el intervalo desde la llamada al centro coordinador hasta la llegada del equipo asistencial (p = 0,01) y en el tiempo desde el parto hasta la expulsión de la placenta (p < 0,01). El uso de oxitocina profiláctica para el manejo activo de la expulsión de la placenta aumentó (p = 0,01). Por el contrario, disminuyeron la medición de la glucemia neonatal (p = 0,01) y la aspiración nasofaríngea rutinaria (p < 0,01). En el ámbito neonatal, la medición de la temperatura in situ se redujo (p < 0,01). El uso de gorros, bolsas de polietileno y mantas disminuyó, mientras que aumentaron el contacto piel con piel y el uso de incubadora durante el traslado. La proporción de recién nacidos que no recibió ninguna medida de protección térmica aumentó (p = 0,045).
Conclusiones.
La difusión periódica de guías clínicas se ha asociado con cambios relevantes en las prácticas prehospitalarias y con un mayor cumplimiento de las recomendaciones. No obstante, persisten retos importantes, como el incremento de los tiempos de respuesta, la necesidad de consolidar el uso sistemático de oxitocina profiláctica y la prevención eficaz de la hipotermia neonatal.